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	<title>3ª-temporada &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/3ª-temporada/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "3ª-temporada"</description>
	<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 02:27:14 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Heroes - 3ª Temporada - Episódios 1, 2 e 3]]></title>
<link>http://bestupid.wordpress.com/?p=1125</link>
<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 17:35:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>Junior</dc:creator>
<guid>http://bestupid.pt.wordpress.com/2008/10/02/heroes-3%c2%aa-temporada-episodios-1-2-e-3/</guid>
<description><![CDATA[Olá amiguinhos! Sim, faz tempo que não dou o ar da graça por aqui (e nem me venham com piadinhas ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Olá amiguinhos! Sim, faz tempo que não dou o ar da graça por aqui (e nem me venham com piadinhas infames).</p>
<p style="text-align:justify;">Semana passada Heroes voltou a ser exibido. Eu sinceramente não tinha muita expectativa na série depois do que fizeram na 2ª temporada, mas parece que o pessoal resolver surpreender.</p>
<p style="text-align:justify;">De cara já foram exibidos 2 eps de uma vez, com direito a piadinha no final do primeiro e início do segundo. Os caras resolveram investir um pouco mais em efeitos especiais e o resultado parece que está ficando bom.</p>
<p style="text-align:justify;">Eu posso estar enganado, mas a história até o momento aponta para um confronto mocinhos x bandidos. Uma legião do mal (pior que o Sylar - ?) conseguiu fugir da super prisão da companhia (?) e agora eles tem que ir em busca desses seres. Por enquanto não temos muito bem definido quem será quem nessa história, sabemos apenas de alguns vilões, alguns mocinhos, e muita gente em cima do muro. Inclusive Sylar, que agora virou parceiro de Noah Bennet - muito bom ver os melhores personagens do seriado juntos.</p>
<p style="text-align:justify;">Mais uma vez eles vão apostar numa história principal, várias histórias paralelas e a história do Hiro. Espero que eles saibam convergir todas elas para o ponto comum antes do último ep, como fizeram antes e o resultado final não foi dos melhores.</p>
<p style="text-align:justify;">Muito interessante foi ver como o Sylar absorve o poder de outras pessoas. Ao contrário do que eu e muita gente imaginava, ele não come o cérebro das pessoas ("Isso é bizarro, Claire!"), ele simplesmente sabe como as coisas funcionam. Ele analisou anatomicamente o cérebro da menina, vendo detalhadamente cada função, cada terminação, até encontrar o que estava procurando. Ou seja, o cara sabe onde se "alojam" os poderes das pessoas. E agora ele está imortal... medo. =/</p>
<p style="text-align:justify;">Só pra terminar esse post, que faz 8 dias que estou tentando, eu quero um walkman igual do africano-que-sabe-tudo-do-Parkman.</p>
<p style="text-align:justify;">See Ya.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Capítulo 14: Reencuentro de mierda (II)]]></title>
<link>http://hd1m.wordpress.com/?p=124</link>
<pubDate>Wed, 01 Oct 2008 13:15:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Joan X</dc:creator>
<guid>http://hd1m.pt.wordpress.com/2008/10/01/capitulo-14-reencuentro-de-mierda-ii/</guid>
<description><![CDATA[Por las calles de Santo Domingo

 
Tomamos un taxi y nos dimos un largo paseo por las avenidas de S]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;text-decoration:underline;"><strong>Por las calles de Santo Domingo<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"> <span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/CsCt-z9XCNs'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/CsCt-z9XCNs&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Tomamos un taxi y nos dimos un largo paseo por las avenidas de Santo Domingo, descubriendo los lugares más representativos de la capital Dominicana. Los obeliscos, el alcázar de Don Diego Colón, disfrutamos de los hermosos jardines que encontramos...<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Esther nos amenizó con innumerables anécdotas de lo que allí había vivido, y cada vez que lo hacía, se acercaba más a mí, y me obsequiaba con una caricia. Daba la sensación que para ella, los últimos acontecimientos vividos en común, nunca hubiesen existido. La reacción de Eva ante estas muestras de afecto no me pasó inadvertida, ya que cada vez que Esther me rozaba con su mano, las facciones de Eva se aseveraban, y llegó un momento en que se interpuso entre Esther y yo con brusquedad mientras decía:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Bueno, bueno! Que corra el aíre.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Desde ese momento, la batalla estaba servida. Eva procuraba no dejar espacio a Esther para acercarse a mí, y mientras tanto ella, aprovechaba cada descuido de Eva para hacerlo. Las miradas que comenzaron a cruzarse parecían lanzar truenos y rayos; y yo, que lo observaba todo desde el ojo del huracán, disfrutaba en cierto modo de la tormenta. Me causaba una gracia infinita que dos mujeres lucharan entre sí para obtener mi atención. ¡En la vida me había ocurrido algo semejante! Definitivamente, eso había que disfrutarlo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Al llegar a un punto en concreto del recorrido, noté un brusco cambio en el estado anímico de Esther. Fue cuando nos mostró las discotecas subterráneas.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Aquí fue donde conocí al desgraciado ése –dijo agachando el rostro con una mueca de rabia condensada, que sin embargo dejaba entrever el dolor que aún sentía por la humillación recibida.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Esther ya me había puesto al día de lo acaecido en la conversación que mantuvimos por teléfono. Había conocido a un hombre, que la acabó conquistando tras pasar unos meses rondándola. Se mostró dulce y cariñoso con ella en extremo, y la obsequió con joyas, como si realmente aquel hombre perteneciera a la alta sociedad.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Convenció a Esther de que se casaran por un extraño rito "típico de aquel lugar", que teóricamente resultaba tan válido como cualquier matrimonio realizado en los juzgados. Para desgracia de Esther, aquel montaje resultó un burdo engaño, y los papeles que ella firmó pensando que eran su matrimonio, resultaron ser un poder notarial por el que cedía a su supuesto "prometido" la totalidad de su capital y propiedades en el país.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">La dejó arruinada. Sin hogar, sin dinero… tan sólo con los diez dólares que le lanzó a la cara el día que se enfrentó a él.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">En ese momento sonó mi teléfono móvil. Lo tomé y me informaron de lo que llevaba esperando toda la mañana, y el verdadero motivo de que quisiera "dar un paseo por la ciudad".<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Ah, vale. Muchas gracias –dije colgando el teléfono. A continuación extraje del bolsillo interior de mi chaqueta un papel y se lo entregué al chofer del taxi.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Por favor, llévenos a esta dirección.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿A dónde le has dicho que nos lleve? –preguntó Esther. Yo me limité a sonreír maliciosamente.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Contesta! –exigió.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Es una sorpresa –dije sin borrar la sonrisa de mis labios–. Ten un poco de paciencia.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Ay, Dios! ¡Qué miedo me das! –exclamó Eva–. La última vez que preparaste una sorpresa alquilaste la torre Eifeel para pedirme matrimonio –esta última frase la soltó con unas claras segundas intenciones dirigidas a Esther, como diciendo "¡Jódete!".<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Bastian además de ser un buen mayordomo y un gran asesor financiero, resulta ser también un excelente informador. No sé de qué modo consigue la información (supongo de los numerosos contactos que ha conseguido en su vida laboral), pero el caso es que cualquier dato que le facilites basta, para elaborar un detallado informe.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">De esa manera fue como me enteré de las grandes proezas de Oswaldo Flores, que era el nombre del timador que había conseguido dejar en la ruina a mi ex mujer.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">El taxi giró por una calle, luego por otra, y así sucesivamente hasta llegar al destino. Esther se escandalizó:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Pero, ¿por qué me has traído aquí? Como comprenderás fácilmente, no me apetece para nada ver a ese hijo de la gran puta otra vez. ¿Qué es lo que pretendes trayéndome a mi antigua casa?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">De pronto unas escandalosas voces procedentes del exterior se dejaron escuchar:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Soltadme, huevones hijueputas!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Qué pasa ahí? –preguntó Esther asomando su cabeza por la ventanilla. La sorpresa que se llevó fue mayúscula, al ver cómo el hombre que la había engañado, era arrastrado por dos agentes de la policía hacia un coche patrulla.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Pero qué…?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Parece ser que tú no has sido la única timada –interrumpí a Esther para aclarar sus dudas–. Resulta que el señor Oswaldo Flores tiene varias órdenes de búsqueda y captura por estafa, en varios países latinoamericanos, y en algunos estados de los Estados Unidos. Tras recibir esa información sólo tuve que hacer un par de llamadas y extender un par de cheques. El pasado puede ser como la mierda. Y si se remueve, puede apestar, pero también puede que salpique hacia el lado apropiado.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">El rostro de Esther se iluminó de felicidad. Bajó aceleradamente del taxi y se plantó frente al coche policial con los brazos cruzados y una mueca triunfante.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Ha sio tú! –gritó Oswaldo al ver a Esther– ¡Ha sio tú, perra rabiosa!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Y así, gritando fue introducido en el carro policial.</span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="font-size:14pt;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/dCKv-L1fs0M'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/dCKv-L1fs0M&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span><br />
</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Weeds - 2ª e 3ª temporada]]></title>
<link>http://tvecinema.wordpress.com/?p=33</link>
<pubDate>Fri, 26 Sep 2008 22:10:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>Jane</dc:creator>
<guid>http://tvecinema.pt.wordpress.com/2008/09/26/weeds-2%c2%aa-e-3%c2%aa-temporada/</guid>
<description><![CDATA[
A 2ª temporada de Weeds é simplesmente perfeita. Eu amei. E então ontem comecei a ver a 3ª temp]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://img296.imageshack.us/img296/7851/weeds02tk6.jpg" alt="" /></p>
<p>A 2ª temporada de <a href="http://www.imdb.com/title/tt0439100/">Weeds</a> é simplesmente perfeita. Eu amei. E então ontem comecei a ver a 3ª temporada. Assisti os dois primeiros episódios. Geeeente, que gente louca. A cada minuto que passada eu tinha que falar: <em>"Meu Deus, que gente louca!"</em>. Fiquei puta com a <strong>Celia</strong>. <strong>Nancy</strong> toda enrolada... <strong>Silas</strong> com drogas no carro... <strong>Kat</strong> deixou o<strong> Shane</strong> sozinho, e ele dirigiu o carro. Todo mundo dessa série é totalmente pirado! Hoje eu vou ver o terceiro episódio.</p>
<p><strong>Notas:</strong><br />
3.01 Doing The Backstroke: 9.5<br />
3.02 A Pool and His Money: 9.5</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[CAPÍTULO 14: REENCUENTRO DE MIERDA(I)]]></title>
<link>http://hd1m.wordpress.com/?p=103</link>
<pubDate>Thu, 25 Sep 2008 13:08:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>Joan X</dc:creator>
<guid>http://hd1m.pt.wordpress.com/2008/09/25/capitulo-14-reencuentro-de-mierdai/</guid>
<description><![CDATA[ 
En un pequeño pisito de Torrejón de Ardoz (Madrid)

 
– ¿Qué? –gritó el hombre incorpor]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"> <span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/aY47_DOX51U'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/aY47_DOX51U&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong><em>En un pequeño pisito de Torrejón de Ardoz (Madrid)<br />
</em></strong></span></p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¿Qué? –gritó el hombre incorporándose súbitamente de su asiento con el teléfono pegado en la oreja–. ¿Cómo que te casas? ¿Con él?<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>El hombre comenzó a caminar con frenéticos movimientos por el desarreglado salón, sembrado de restos de comida, cajas vacías de pizza, y botellas de cerveza cuyo líquido hace tiempo ya ha sido excretado por la persona que lo ingirió.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¿Pero cómo te vas a casar con semejante tipo?<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>El hombre engulle el contenido de un botellín y lo arroja al suelo sin ninguna contemplación. A continuación regresa al sillón del que se levantó, toma un paquete de Marlboro y se enciende un cigarrillo que succiona con ímpetu en sus labios apretados.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¡Y una mierda! –grita–. Yo no necesito ayuda de ningún tipo. La que necesitas ayuda eres tú. A ti hace falta que te vea un médico del coco. Porque estás loca, Eva. Pero como una puta regadera.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Según hablaba, sobre su torso desnudo, se marcaban cada vez más el contorno de sus músculos en tensión. Con el movimiento de su cuerpo, el águila tatuada en su espalda parecía batir las alas como si tuviese vida propia.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– No. ¡Escúchame tú! Quiero que vengas a casa. ¡Ahora! ¿Qué? ¿Cómo que te vas a Santo Domingo? no, oye, Eva. ¡Ni se te ocurra colgar! Eva… ¡Eva!<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>El hombre comenzó a golpear el teléfono contra la mesa de centro del salón repetidas veces, acompañando cada golpe con furiosos gritos.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¡Me cago en su puta madre! ¡El tío mierda ese! ¡Te voy a matar, cabrón!<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/dDJ9fUoOZFw'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/dDJ9fUoOZFw&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="text-decoration:underline;"><strong>Aeropuerto internacional de Las Américas.<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="text-decoration:underline;"><strong>Santo Domingo (República Dominicana)<br />
</strong></span></p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡De verdad que no lo entiendo! –me decía Eva mientras descendíamos por la escalerilla del Jet privado que había alquilado para nuestro tour europeo–. ¿Por qué demonios has tenido que venir a buscarla? ¿No bastaba con que la hubiese mandado dinero?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Mujer, nos pillaba de paso!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿De paso? ¡Estamos a diez mil kilómetros de Madrid!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Y qué? ¿Tienes prisa por volver? Simplemente, ampliamos un poco las vacaciones. Seguro que nunca habías estado en el Caribe.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Pues no, la verdad. Pero sigue sin entrarme en la cabeza. ¿Cómo has accedido a ayudarla?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Es la madre de mi hijo, Eva. No puedo dejarla tirada.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Si, vale. Pero... ¿Después de todas las putadas que te ha hecho esa mujer?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Qué le vamos a hacer? Soy así. Está en mi naturaleza ayudar a la gente si puedo hacerlo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Eres demasiado bueno.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Puede ser, pero por eso me quieres –Eva sonríe, como dándome la razón.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Nos adentramos en la sala de tránsito del aeropuerto. En el fondo, solitaria, sentada sobre un sucio banco de madera, diviso la silueta de Esther. Se encuentra meditabunda y cabizbaja, y a pesar de no ver su cara, noto por su expresión corporal el abatimiento y en cansancio que la acompañan.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Esther! –grito.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Ella levanta la cabeza y me busca con la mirada. En cuanto me ve, su rostro se ilumina con una sonrisa. Probablemente sea una de las pocas veces que la veo alegrarse por mi presencia. Se levanta y echa a correr hacia mí. Se lanza a mis brazos y me abraza desesperadamente. Siento sus turgentes pechos presionando mi tórax.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Menos mal que has venido! –me susurra al oído, y noto cierta humedad en mi mejilla.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Logro que Esther me deje de asfixiar con su abrazo, apartándola ligeramente de mí. Mantiene su sonrisa, pero veo que está algo forzada. Sus ojos se encuentran inundados como un manantial. De pronto, su sonrisa se congela. Sus ojos han reparado en Eva y la mira de arriba abajo. Luego gira la mirada hacia mí y me pregunta en un tono de reproche.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Quién es ésta?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Ah. Te presento a Eva. Mi prometida.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Tu prometida? ¿Cuántos años tiene? ¿Veinte?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Veintinueve –contesta Eva arrastrando las palabras mientras muestra una cínica sonrisa.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Podría ser tu hija –dice Esther sin modificar ese tono cortante.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Sí –afirmo–. Si hubiese sido cierto que estabas embarazada cuando me engañaste para llevarme ante el altar, podría ser mi hija.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Esther muestra una fingida sonrisa. La conozco lo suficiente para saber que se ha sentido herida por mi comentario.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Benito –me dice colocando la palma sobre mi pecho y acariciándolo con mesura–. El pasado es como la mierda. Si lo remueves, apesta. Hazme un favor y sácame de éste puto país.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Y diciendo esto se dirigió hacia la puerta de embarque, como si realmente supiera dónde tenía que ir.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Hey! ¿Dónde crees que vas? –pregunté a Esther.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Al avión, ¿no?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Nos hemos recorrido en una noche más de diez mil kilómetros para venir a recogerte. Lo menos que podías hacer es enseñarnos la ciudad.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Quieres que ahora te sirva de guía? ¡Joder, tío! Estoy cansada, no he pegado ojo en toda la noche y me he pateado la ciudad para llegar hasta aquí, porque me gasté los únicos diez dólares que tenía en llamarte. ¡Quiero irme a casa!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Por favor –rogué exponiendo la mejor de mis sonrisas.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡No supliques! –intervino Eva–. ¿No ves que es una desagradecida?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Tú calla, palo seco –increpa Esther.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Cómo has dicho? ¿Me has llamado "palo seco"?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Sí, "palo seco", "palo seco". Que no tienes ni formas, ni curvas, ni tetas. Como el palo de una fregona.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Ja, ja, ja –rió Eva fingidamente–. Ya quisieras tú tener las tetas todavía en su sitio, y no caídas hasta la cintura.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Chicas, por favor! –intervine intentando poner algo de paz–. Dejad las rencillas para otra ocasión –y a Esther–. ¿Qué? ¿Nos guiarás?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Esther puso los ojos en blanco y lanzó un resoplido.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡De acuerdo! –accedió al fin.<br />
</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[CAPÍTULO 13: HOY ES EL DÍA DE MIERDA]]></title>
<link>http://hd1m.wordpress.com/?p=87</link>
<pubDate>Sat, 20 Sep 2008 22:30:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Joan X</dc:creator>
<guid>http://hd1m.pt.wordpress.com/2008/09/21/capitulo-13-hoy-es-el-dia-de-mierda/</guid>
<description><![CDATA[
En algún recóndito paraje de La República Dominicana:

 
Imaginen un paradisíaco lugar, donde ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/eTNRpumNWf0'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/eTNRpumNWf0&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;text-decoration:underline;"><strong><em>En algún recóndito paraje de La República Dominicana:<br />
</em></strong></span></p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Imaginen un paradisíaco lugar, donde numerosas palmeras se elevan frente a una playa de arenas blancas y aguas cristalinas. Imaginen mansiones de arquitectónica elegante, que se alzan a un lado y a otro a escasos metros de la costa. Imaginen los jardines de las rodean, cada uno de ellos con una enorme piscina con trampolín.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Imaginen ahora una mujer, frente a la verja circundante de una de esas mansiones. Esa mujer es morena, con el pelo que cuelga sobre los hombros, formando pequeños bucles enmarañados. Tiene un metro sesenta de estatura, de complexión delgada, y en las facciones de su cara, todavía se pueden apreciar rasgos de la belleza que la acompañó en su juventud. ¿La ven?<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Viste una escotada blusa de seda asalmonada, y una falda floreada, que se mueve entre sus tobillos a merced de la suave brisa marina.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>La mujer se encuentra con los brazos caídos, sujetando con desidia un bolso que sostiene apenas con un par de dedos de su mano derecha. Su semblante abatido muestra la enorme tristeza que la embarga en ese momento. Un par de lágrimas brotan de sus ojos negros, y recorren sus mejillas lentamente.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>La mujer alza abstraídamente su mano libre, y recoge con la yema de los dedos la lágrima que le pilla más a mano. Durante unos segundos observa sus dedos y los acaricia, sintiendo la humedad procedente de sus ojos. Ése es el fruto obtenido al amor entregado. <br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>De pronto, su rostro se convulsiona a causa de la ira. Deja caer el bolso y, tomando unas cuantas piedras del suelo, las arroja lo más fuerte que puede contra las ventanas de la mansión.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Los cristales se quejan con su inconfundible sonido al romperse y caen al suelo estrepitosamente. Apenas pasan unos segundos cuando un hombre negro, sale como un violento huracán, de la vivienda atacada.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¡Pero tú eta loca, chica! –dice el hombre con el ceño fruncido, plantándose frente a la mujer.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Ya era hora que te dignaras a dar la cara, ¡hijo de puta!–increpa ella.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¿Qué pasa contigo, muhé? Tú ya tuvite tu rasión sabrosona de verga negra, pero ahora ya no. Lo nuetro sacabo. ¿No lo comprende? ¡Ándate a la puta verga!<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Me largaría con mucho gusto si tuviera donde ir, cabronazo. Pero te recuerdo que me has echado de mi casa para estar con esa fulana.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Cuiaito con lo que dise, pendeha. Que esa muhé e mi eposa.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¿Sí? Pues fíjate que yo pensaba que tu esposa era yo.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Era. Tú lo ha dicho. Ahora ya no ere na. Haste a la idea. Y como te vuelva a ve por aquí, llamaré a la polisia. ¡Ahora masen caso!<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Al menos, hijo de puta, me podías dar dinero para regresar a España. Creo que me debes eso, después de lo que me has robado.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– Yo no te debo na. La ley e así. Tú me sediste tus bienes. No haber sio tan huevona. Y si no tiene onde caerte muerta, ¡e tu problema! ¡Ve a tu embahada y que te lleven! Pero no quiero volvé a vete po aquí.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>El hombre se giró y regresó hacia su vivienda con paso firme. La mujer en cambio, vio incrementada su rabia, y lo materializó con una piedra que lanzó contra el hombre, e impactó en su cabeza. El hombre se revolvió como un toro bravo, se avalanzó sobre la mujer, y de un manotazo a palma abierta en pleno rostro, la tiró al suelo, para luego emprenderla a patadas con ella. Cuando el hombre creyó que la agresión había sido respondida con la suficiente contundencia, se retiró un par de pasos, se acomodó de nuevo la camisa en el interior de sus pantalones y, tomando un billete de la cartera, lo arrojó con desprecio a la cara de la mujer.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>– ¡Toma, hihaeputa! Y ahora, desaparese de aquí –dijo para después regresar a su casa.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>La mujer quedó tendida en el suelo cubierto de graba, sollozando ruidosamente (más por la humillación que por el dolor). Tomó el billete en su mano, y se fue incorporando poco a poco. Quedó arrodillada, contemplando el arrugado billete en su mano, mientras las lágrimas resbalaban por su mejilla; y se lamentó de su situación. Ahora se veía abandonada en un país extraño, sin lugar donde cobijarse, y sin nadie a quien acudir pidiendo ayuda.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>¿Nadie? Eso no era del todo exacto. Tan solo había una persona que le podría ayudar, y si seguía siendo como ella le recordaba, sin duda que lo haría.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Se levantó llena de una extraña energía renovada. Una energía procedente de la llama de la esperanza, que ahora iluminaba su mente, avivaba su corazón, y reconfortaba su alma.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><em>Esther colero se alejó de su reciente vida pasada, con la ilusión de poder regresar a una vida anterior. Quizá no fuera demasiado tarde para recuperar la confianza de Benito.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/x65k9dQScT8'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/x65k9dQScT8&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://www.musica.com/videosletras.asp?letra=864128&#38;opc=video&#38;video=2164" target="_blank">Leer letra de este tema en español</a></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;text-decoration:underline;"><strong>Torre Eifeel. París (Francia).<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Me parece increíble lo que he vivido en los últimos meses. Poco me podía yo imaginar, que a mis ya recién cumplidos cincuenta años, iba a encontrar de nuevo el amor. Y mucho menos con una mujer tan hermosa y joven como Eva.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Nuestra relación ha ido "increchendo" día a día. Al principio con pequeñas citas, que se fueron prolongando en el tiempo y en frecuencia. Ella apenas tiene treinta años y es una mujer maravillosa. Es comprensiva, cariñosa, simpática, y muy divertida. ¡Sólo tengo halagos para ella!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Además, se lleva fenomenal con Rubén. No puedo decir lo mismo de mí. Mi hijo todavía guarda cierto rencor por el episodio de su accidente de moto. Aunque si bien es cierto, la llegada de Eva a nuestro hogar sirvió al menos para limar asperezas. Parece que sólo creyó mi accidentada aventura de aquella noche cuando la historia salió de los labios de ella.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Durante su convalecencia tras el accidente, Rubén se dedicó a incrementar su actividad musical, hasta tal punto que invitó a varios amigos a tocar con él. Lo que yo llamaba ruido, resultó que Eva lo llamó música. ¡Buena música!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Eva se acostumbró a pasar horas en la habitación de mi enorme casa, que habían habilitado como estudio musical. Y fue ella la que les sugirió crear sus propios temas, y que salieran a tocarlos a distintos clubs nocturnos de la capital. Por más que yo mostrara mis reticencias a semejante idea (¡Sólo tiene dieciséis años!) Eva me acabó convenciendo de que dejara al muchacho dar rienda suelta a sus sueños.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Asistimos juntos al primer concierto, en un local abarrotado de jóvenes aferrados a copas, cigarrillos y a muchachas que se dejaban sobar sin ningún pudor en oscuros rincones.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Rubén estaba nervioso. Eva se acercó a él y le ofreció una sonrisa, acarició suavemente su rostro y le susurró:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Lo harás muy bien!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Después depositó un beso sobre su mejilla.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Rubén me lanzó una mirada asustada, y Eva me instó con señas a que le dijera algo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Sí! Lo harás muy bien –dije, aunque al parecer mis palabras no surtieron mucho efecto. Entonces añadí–: Tú puedes. Estoy muy orgulloso de ti.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Sin esperarlo, me vi envestido por un repentino y fuerte abrazo de Rubén, al que correspondí de buen grado. Después subió a la tarima, y junto con sus amigos, se comieron el escenario.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Ante mi asombro, el casi centenar de personas que asistían al evento, botaban, bailaban y vitoreaban, al son que marcaba mi hijo con su batería.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">¡Hasta las muchachas de los rincones dejaron a un lado su erótica actividad para disfrutar del espectáculo! Y lo que más me sorprendió, fue verme bailar junto a Eva, y disfrutar haciéndolo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Aquella noche me di cuenta que no podía pasar ni un minuto más sin ella. De modo que decidí pedirla que se fuera a vivir con nosotros. Al principio fue reticente a cambiar su lugar de residencia, pero después de la primera noche, que pasamos juntos, vino una segunda, y luego una tercera… y así acabó siendo un miembro más de la familia. Entonces en el verano, decidí sorprenderla con un viaje, a todas esas ciudades de Europa que ella tanto anhelaba conocer algún día.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Pero cómo me voy a ir? –me preguntó con emoción contenida cuando se lo propuse-. ¿Y mi trabajo?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Déjalo! ¿Qué necesidad de trabajar tienes viviendo conmigo?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Ves? ¡Por eso no quería vivir contigo! A mí nunca me ha gustado la idea de ser una mantenida. Soy una mujer independiente, y me encanta mi trabajo. ¡Ayudo a la gente! ¿No te das cuenta? ¡No voy a dejarlo así por así!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Para llevar a cabo mis planes me tocó diseñar una jugada, de la cual no me siento orgulloso, pero preferí anteponer mis intereses a los de ella, porque lo que tenía planeado, consideraba que era más importante. De modo que fui al hospital donde trabajaba, y con una pequeña charla con la directora (y una generosa aportación económica para animarla y que mantuviera la boca cerrada), la convencí de que despidiera a Eva.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Se cogió una llantina tremenda, y ahí estuvo mi hombro para consolarla (¡qué remordimientos!). Pero en semejante estado anímico, no tuve que insistir mucho para que nos embarcáramos en el viaje.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Visitamos Londres, de ahí nos fuimos a Viena (donde fuimos testigos del triunfo de la Selección Española en la Eurocopa), nos dimos una vuelta por Berlín, Budapest, Roma, y dejé para el final, la ciudad que ella más ansiaba conocer. La ciudad de la luz, París.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Y ahora, será cuando todo lo que he tenido milimétricamente planeado durante todo el viaje, salga a la luz.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Mientras ascendemos por el elevador a lo alto de la torre Eiffel, con la única compañía del ascensorista, un millón de hormigas corretean por el interior de mi anatomía consecuencia de los nervios. No puedo dejar de dar vueltas con la mano a la cajita que se halla oculta en el bolsillo de mi pantalón.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Qué raro que esté la torre tan vacía, con la de cantidad de gente que hay afuera, no? –me dice Eva arrugando el hocico con esa expresión tan graciosa que pone cuando algo no la encaja.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Sí. Muy raro –miento. Mi dinero me ha costado alquilar la torre Eiffel por una hora esta noche, para que me dé la intimidad necesaria para el sumun de mi plan.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">En la cima de la torre, los camareros del mejor restaurante de París ya deben tener lista la mesa para la cena de compromiso, y un grupo de cuatro violinistas, estarán ya afinando sus instrumentos para deleitarnos la velada con su música.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Esta noche pediré a Eva que se case conmigo, y todo tiene que salir, perfecto.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">De pronto, el ascensor se detiene bruscamente. Eva y yo nos miramos con una inquietante curiosidad, mientras el operario comienza a accionar diversos botones del panel de mandos de forma descontrolada.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Mon diu! –dice.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Qué pasa? –pregunto.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– No lo sé, señog. Pagese que nos hemos quedado atgancados.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Qué? –grito incapaz de creer lo que estaba escuchando–. ¿Cómo que atrancados?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Pues eso... Atgancados –dice el ascensorista, con una calma pasmosa–. No sé que pude habeg ocugido, pego el caso es que el asensog no se mueve.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Que no se mueve, ya lo veo! –continúo gritando fuera de mis casillas–. ¡Pero haga algo! No se quede ahí pasmado con cara de pánfilo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Benito, cariño –interviene Eva–. Tampoco te alteres, que el hombre no tiene la culpa. Seguro que habrá alguien en mantenimiento que nos saque de aquí.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– No lo cgeo señoga. No hay nadie más en la toge. Ni mantenimiento ni nadie. Solo yo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Pero cómo es eso posible? –pregunta Eva. Ahora la alterada es ella.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– El señog quiso la toge paga el solo, y así se dispuso.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Eva gira con lentitud su cabeza, y me clava su almendrada mirada exigiendo una explicación.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡A la mierda todo! –exclamo sentándome en el suelo–. ¡Ya se me han jodido todos los planes!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Pero... ¿De qué planes estás hablando? –me interroga Eva–. De verdad, Benito. ¡No entiendo nada!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Pues... Pues... –tartamudeo intentando contener las lágrimas por la rabia–. Que te tenía reservada una sorpresa.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Una sorpresa? –me pregunta Eva en un tono que incita a facilitar más datos.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Había alquilado la torre Eiffel durante una hora, y había contratado un buen restaurante para que nos preparara en la cima una cita romántica, con violinistas y todo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="font-size:14pt;">– Disculpe señog –intervino el ascensorista–, ¿a los del "<span style="color:black;">Petit Dîner" los llama usted "buen gestaugante"?<br />
</span></span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¿No lo son?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– Hombge, si le gustan las hambugesas, los pegitos calientes y las patatas fgitas...<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¡Joder! Hasta en eso la he cagado. Si es que claro... yo no entiendo ni papa de francés.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– Debo geconoseg que "Les violonistes dans le toit" son gan gupo de gock, pego los violinistas sólo están en el nombge.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">Pongo los ojos en blanco y me llevo las manos a la cabeza desesperado. Si hubiese tenido pelo, de seguro me lo habría arrancado a tirones. ¡Todo se había ido a la mierda!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– Pero, ¿Para qué habías preparado todo este circo? –pregunta Eva todavía sin comprender.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¡Bah! Para nada –digo–. ¡Una tontería!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">Eva clavo su mirada en mí. Esa exigente y tenaz mirada que en ocasiones me pone las pelotas de corbata.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¡Benito!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– Sólo era para darte esto –extraigo la caja de mi bolsillo y se la tiendo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">Ella la toma de manera delicada, como si temiera tocarla. Yo me dejo caer resbalando por la pared del ascensor hasta que mis posaderas tocan el suelo. Luego me cubro la cabeza con las manos. Los nervios están a flor de piel y me veo incapaz de afrontar la situación. Incapaz de contemplar su rostro cuando abra la caja, pero al mismo tiempo, impaciente por conocer su reacción. Escondo el rostro entre mis rodillas. No quiero mirar.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">Escucho el enorme suspiro que sale de su boca, y ahora sí, vuelvo mi rostro hacia ella. Sostiene la cajita abierta en la palma de su mano izquierda, y la derecha la tiene asentada contra su pecho. Su boca permanece abierta, mostrando en el interior del círculo que forman sus carnosos y rosados labios, una hilera de dientes inmaculados. Sus ojos titilan con un extraño e intenso fulgor, mientras permanecen exageradamente abiertos. Por fin, escucho sus primeras palabras.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¡Dios mío! Benito, es precioso.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– Sí. Pretendía ser el broche de oro para pedirte que te casaras conmigo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¿Qué? –grita Eva abriendo los ojos desmesuradamente por la sorpresa–. ¿Lo dices en serio?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">– ¡Claro que sí! Si lo tenía todo preparado. ¿Por qué te crees que elegí París como última escala de nuestras vacaciones? Porque pretendía que la ciudad que más deseabas conocer, fuera el lugar para pedírtelo. ¡Pero ahora se ha ido todo al traste!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;background:white;"><span style="color:black;font-size:14pt;">Vuelvo a agachar la cabeza y esconder mi rostro entre las rodillas. Tengo los ojos aguados y la garganta que me arde. Siento tanta rabia e impotencia…<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Noto la suave y delicada mano de Eva que me toma de la barbilla y me obliga a alzar la vista. Sus ojos continúan brillantes, y en su rostro se ve dibujada una cándida sonrisa, que logra reconfortarme. En su mano, el estuche cerrado del anillo que le acabo de entregar.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Pídemelo!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">La miro con apatía. Miro a nuestro alrededor. Las paredes del ascensor distan mucho de ser el ambiente romántico que pretendía alcanzar.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Bah! Es igual.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Venga, no te hagas de rogar! Pídemelo tal y como lo tenías planeado. ¡Aquí! ¡Ahora!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Medio refunfuñando (aunque lleno de nuevo de ilusión), me incorporo. Tomo la caja en mi mano e hinco una rodilla en el suelo. Luego extiendo el estuche y lo abro frente a ella.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Eva Cuatorio –digo. Ella sonríe de emoción, y se muerde tímidamente el labio inferior–. ¿Me harías el gran honor, de acompañarme el resto de mi vida, siendo mi esposa?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– No –contesta. En ese momento seguro que alguien hubiese pagado un montón de pasta por una foto de mi cara de gilipollas.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Que sí, tonto! –grita de pronto, soltando una carcajada. Se me escapa un prolongado y audible suspiro.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Me levanto y procedo a colocar el anillo de pedida en su dedo anular. Por un breve instante, se me pasó por la cabeza que el anillo no le entraría. Pero no. El anillo le quedaba perfecto. Nos cruzamos la mirada. Eva continuaba mostrando un rostro de completa felicidad.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Será un placer, estar a tu lado el resto de mis días, siendo tu esposa –me dice, y mientras lo hace, una lágrima surca su rostro. La tomo con la yema de los dedos, limpiándola y digo:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Te prometo, que mientras estés a mi lado, procuraré que todas las lágrimas que broten de tus ojos, sean como ésta. Te quiero Eva.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Te quiero, Benito.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Y nos fundimos en un apasionado beso. Un beso tan sincero y prolongado, que sólo pudo ser interrumpido, por el ridículo tonillo que empleó el ascensorista de la torre Eifeel, al decir:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Ohhhhhhh! ¡Qué gomantico!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Le lanzo una mirada de reproche.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Usted a lo suyo –le increpo severo.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Ah! Lo mío es subig y bajag. Si el elevadog ni sube ni baja, ¿qué hago yo?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Pues sacarnos de aquí, coño!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Y cómo?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Eso es problema suyo! Pero sáquenos de aquí de una puta vez.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Oye! –me susurra al oído Eva–. Que a mí no me importaría hacerlo aquí mismo, delante de él. ¡Qué morbo!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Eva! –recrimino escandalizado. Ella me contesta con una abierta carcajada y de nuevo me vuelve a besar. Esta vez de manera libidinosa. Alza una de sus piernas y me rodea la cintura con ella. Apoyo mi espalda en la pared del ascensor, porque apunto estoy de caer. Eva parece descontrolada. Me amasa los cabellos, me muerde el labio, me acaricia con su lengua el cuello, y comienza a desabrochar los botones de mi camisa. Después sube su boca hasta mi oreja, me muerde el lóbulo y me susurra:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Estoy caliente!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Luego me introduce la lengua por el oído. Parece poseída por la lujuria.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¡Eva, por Dios! –mi mirada se cruza con la del operario del ascensor, que nos observa con la boca abierta y sin pestañear–. ¡Usted, dese la vuelta! –el operario obedece con rapidez–. Y… y… ¡mueva el culo y sáquenos de esta mierda de ascensor!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">El hombre comienza a gritar en Francés. Mientras Eva, ya me ha desnudado el torso y ahora saborea mis tetillas. En ese momento, una musiquilla comienza a sonar, y noto como algo vibra cerca de mis pelotas… ¡El móvil! (salvado por la campana).<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Espera, espera, espera –repito a Eva insistentemente, mientras tomo el teléfono en mi mano–. ¡Tengo que contestar!<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">Ella se separa de mí, y muestra una mirada felina. Luego comienza a carcajearse como loca.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Te he puesto en un aprieto, ¿eh? –me dice, y vuelve a reírse.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Quién? –contesto al móvil. Pero los gritos del ascensorista no me dejan escuchar. Ahora parece que está hablando con alguien en el exterior–. Disculpe, pero no oigo. ¿Puede hablar un poco más alto?<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Soy… –es lo único que logro entender de la voz procedente del celular.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– ¿Quién? –grito intentando superar las voces del puto gabacho, como si la persona con la que hablaba al otro lado tuviese los mismos problemas de audición que yo. En ese instante la puerta del ascensor se abre y el silencio vuelve al pequeño cubículo. Ahora escucho claramente:<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;">– Soy tu ex mujer, Esther Colero.</span></p>
<h3 style="text-align:right;"><span style="color:#ff0000;">CONTINUARÁ...</span></h3>
<p style="text-align:center;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/hdJN0ss7jA0'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/hdJN0ss7jA0&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://www.musica.com/videosletras.asp?letra=1321433&#38;opc=video&#38;video=2163" target="_blank">Leer la letra de este tema en español.</a></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La vuelta al cole, de Muchachada Nui]]></title>
<link>http://siesgratrisdame2.wordpress.com/?p=175</link>
<pubDate>Thu, 18 Sep 2008 17:16:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>zinitri</dc:creator>
<guid>http://siesgratrisdame2.pt.wordpress.com/2008/09/18/la-vuelta-al-cole-de-muchachada-nui/</guid>
<description><![CDATA[¡Hola Muchachada! Después de tres largos meses volvemos a las andadas y hemos comenzado las grabac]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>¡Hola Muchachada! Después de tres largos meses volvemos a las andadas y hemos comenzado las grabaciones de la que será la tercera temporada de Muchachada Nuí. Hemos desempolvado las cámaras, encendido los focos, y hemos recuperado la caja llena de pelucas del trastero. No todo el verano han sido vacaciones, ya que primero están los guiones, la producción, etc.</p>
<p>¿Qué os podemos contar? Pues como veis en la foto hemos empezado fuerte con las Aventuras del Joven Rappel y… sinceramente, nos lo hemos pasado en grande. Muchos no nos veíamos desde el último rodaje (que lejos queda Cindy Lauper…) y la alegría se notaba en todo el equipo. Algunos han vuelto un poco más gorditos, otros morenos como los conguitos y alguno hasta se ha dejado melena. Pero lo más importante, todos hemos venido con las energías renovadas para afrontar una nueva temporada.</p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.fotoranking.es/out.php/i19099_rodaje3t.jpg" alt="" width="500" height="335" /></p>
<p><!--more--></p>
<p>No queremos contaros mucho para no desvelaros lo que os espera, pero os aseguro que vais a ver cosas nunca vistas antes en Muchachada Nuí. Tenemos nuevas historias más locas si cabe todavía y mucho humor para que lo gocéis cosa bárbara. Sabemos que el verano ha sido largo y que tenéis ganas de saber qué está pasando por la cabeza del mono vestido de botones que escribe los guiones de Muchachada Nuí. Pero la espera merecerá la pena, os lo aseguramos :D</p>
<p>Estad atentos a la web porque estamos creando contenidos para hacer esta espera más llevadera. Mientras tanto, os animamos a seguir Plutón BRBnero que comienza la semana que viene también en La 2 (el miércoles a las 23:30, justo a la misma hora en la que solíamos vernos cada semana). Para que todo salga bien hemos enviado a Carlos Areces que tiene un papel estelar en la serie de Álex de la Iglesia. Mucha mierda para todo el equipo de Plutón.</p>
<p>Un abrazo muy fuerte de parte de todos los que hacemos Muchachada Nui. ¡Nos vemos dentro de muy poco!</p>
<h6 style="text-align:right;"><span style="color:#c0c0c0;">Fuente: <a href="http://blogs.rtve.es/muchachadanui/posts" target="_self">el blog de muchachada nui</a></span></h6>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Starter Kit: <em>Anatomía de Grey</em> en 4 minutos]]></title>
<link>http://seattlegrace.wordpress.com/?p=940</link>
<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 11:40:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>Treps</dc:creator>
<guid>http://seattlegrace.pt.wordpress.com/2008/08/26/starter-kit-anatomia-de-grey-en-4-minutos/</guid>
<description><![CDATA[Con la temporada de series a puntito de dar el pistoletazo de salida, la ABC ha creado videos de sus]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Con la temporada de series a puntito de dar el pistoletazo de salida, la <strong>ABC</strong> ha creado videos de sus series con el nombre de <strong>Starter Kit</strong>, es decir, el <strong>Kit del Principiante</strong>, para que te enteres de lo que es la serie, cómo es, cómo son sus personajes y su desarrollo. Todo ello en menos de cinco minutos. Aquí tenéis el correspondiente a <em>Grey's</em>. Disfrutadlo, aunque esto es sólo un aperitivo, porque en breves aparecerá el ya tradicional videoclip con imágenes de la nueva temporada.</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/BE_E5Z1Ln5U'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/BE_E5Z1Ln5U&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
]]></content:encoded>
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